Carta de una Persona Feliz

CARTA DE UNA PERSONA FELIZ A LOS ASPIRANTES A LA FELICIDAD

  Queridos aspirantes a la felicidad:
                Espero estén ejerciendo a pleno su pasión por la vida y voluntad de mejorar día a día, pues esos son algunos de los ingredientes que necesitarán para crear la receta de la "pastilla de la felicidad".
                   En mi experiencia, una buena dosis de sonrisa diaria, por las mañanas es el comienzo. Agradecer el haber amanecido y las cosas que tenemos y aquellas que no tenemos, ni tenemos que tener. Seguido de eso, me propondría dos objetivos, uno para lograr en el día y otro a más largo plazo. Siempre es reconfortante para nuestra autoestima darnos cuenta de que podemos lograr lo que nos propongamos y cierto es, que si nos enfocamos en algo, lo podremos realizar. Aunque claro, no debemos confundir enfoque con capricho o testarudez. Hay veces que la vida nos va mostrando que ciertas cosas no son para nosotros o que equivocamos el camino. Debemos estar atentos a esas cosas.
                   Otro de los ingredientes de esta preciada pastilla que queremos fabricar, es lograr un equilibrio de sanidad mental, física y espiritual. Recordemos que mantener nuestra mente creativa y libre de pensamientos negativos, aunque pueda costarnos, nos regala un resultado muy placentero. Por eso es importante estar atentos y cuando notemos que nuestra cabeza tienda a irse hacia dónde nosotros no querramos, hacerla regresar. Realizar ejercicio, mover nuestro cuerpo, no sólo mantiene al mismo en forma, sino que nos motiva y pone de buen humor. Finalmente, cultivar nuestro espíritu, desde la práctica que elijamos, nos hará crecer y aprender cada día más.
                    Otro dato importantísimo es rodearnos de buenas compañías y cultivarlas. Una relación siempre es de a dos, es bueno mostrarle al otro cuánto lo amamos. Aunque, claro, sin por eso llegar al punto de dejar de vivir por nosotros mismos.
                Finalmente y, a la vez, principalmente, hablando del no vivir por otros, hablando del vivir por uno mismo, es fundamental aprender a amarnos, respetarnos y darnos nuestro valor. Para esto, la aceptación de nuestro ser integrado, con sus energías complementarias, con lo que nos gusta y lo que no nos gusta de nosotros mismos es la clave. Aceptémonos, amémonos, no dejemos de aspirar a crecer, pero veamos que somos únicos e irrepetibles y agradezcámoslo.
                 Hasta pronto, queridos aspirantes, espero les haya sido de utilidad mi experiencia. Se despide,
               una persona feliz.

¡Hasta la próxima! ;)

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Microficción: La Princesa del Dolor

"Quedate conmigo", "¿Así vas a salir?", "¿Cuántos hombres te buscaron?", eran algunas de las típicas frases celosas y codependientes que el sapo le decía a la Princesa del Dolor. Ella no lo notaba, vivía de una ilusión. Creía estar con un príncipe, no con un anfibio. Él no la amaba, no podía amar, pero la necesitaba y no sabía cómo retenerla a su lado. No quería que estuviese con otras personas, especialmente si eran del género masculino. El sapo era inseguro, no se consideraba lo suficiente para la Princesa, por lo cual la encerraba en sus mentiras. Mentiras que ella quería escuchar, mentiras que no distinguía de la verdad.
  Era una relación tóxica, un círculo vicioso: las ilusiones de ella, los engaños de él, una manipulación constante. Los días pasaban y cada vez sufrían más, pero la Princesa intentaba justificarlo. Pensaba que todo iba a mejorar, que sólo debía darle tiempo y ayudarlo con su amor. El Sapo no quería cambiar, era "feliz" en su infelicidad, su propia negatividad lo alimentaba y tapaba día a día. Para él, ella le pertenecía. No la quería, pero tampoco la iba a dejar ir.
  Poco a poco todo se fue desmoronando, las ilusiones cayeron, las máscaras también. Los juegos y manipulaciones psicológicas comenzaron a perder su efecto, la realidad se fue haciendo paso. Entonces quedaron él y ella, tal cual como eran, el Sapo y la Princesa del Dolor. Él no iba a cambiar, ella no iba a esperar que lo hiciera. Él intentó continuar de la misma manera que antes, ella lo dejó hacerlo solo.
  Máscaras aparte, por fin vio al anfibio. Su castillo de rosas se cayó a pedazos, con él el príncipe que creía amar. Ese derrumbe la había salvado, era su turno de amar a alguien real y comenzaría por amarse a ella misma. Ya no sería más la Princesa del Dolor. Ahora era libre.

¡Hasta la próxima! ;)

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Poema: Guardiana de los Suspiros



Guardiana de los suspiros,
Atenta a cualquier sonido,
Que su protegido pueda emitir.


Amor incondicional
Que corre de aquí para allá,
Lleva, trae, va a buscar.


Magia invisible
Para siempre estar,
Con una mirada te puede salvar.


Hacedora incansable,
De ardua profesión,
Que un día y para el resto eligió.


Velando tu bienestar,
La guardiana de los suspiros,
Ella estará.

(Tú puedes llamarla mamá)

¡Hasta la próxima! ;)

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